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Nuestro deber como
educadores consiste en controlar la influencia
del ambiente social y transmitir al niño las
actitudes y valores adecuados para que potencie
su madurez y autonomía. La educación infantil
debe favorecer el pleno desarrollo de un niño,
potenciar y posibilitar la formación de su
personalidad.
El juego supone una fuente de aprendizaje a
todos los niveles y estará adecuado a la edad y
necesidades psicológicas del niño. Desarrollo
del lenguaje, lógica matemática y expresión
plástica se adquirirán gradualmente con la ayuda
de libros y juegos.
Se llevarán a cabo “ejercicios educativos” que
se orientan en forma de actividades
sensorio-motrices y otros de “utilidad para la
vida práctica” contamos con pelotas, aros y
cuerdas de colores vivos que les ayudarán a
desarrollar su coordinación muscular, su
locomoción y su percepción visual.
Se estimulará el sentido del humor favoreciendo
la risa. La música nos permitirá enseñarle a
desarrollar su sentido del ritmo y a que tome
conciencia de su cuerpo. Se utilizarán
estrategias para la integración y conocimiento
del mundo social. Para fomentar las conductas
positivas del niño, utilizaremos un sistema de
“economía de fichas” basado en premios y
recompensas.
Todos nuestros aprendizajes
serán constructivos, los niños
aprenderán a través de nuevas
experiencias, acercándolos al mundo en el que
viven. |
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